A veces salgo a la calle con esa sensación de no pertenecer a mi propio país. “Extranjero en tu propio país” es una frase que me parece perfecta para definir lo que siento. Este ensayo tenia como finalidad plasmar mis opiniones a cerca del mal llamado socialismo del siglo XXI (termino que a mi parecer, se ha convertido en un cliché para los que habitamos la pequeña Venecia) debido a esto he decidido no hacer de estas líneas una perorata sin sentido sobre el socialismo del siglo XXI haciendo énfasis en: “Moral y luces” el cual es el tercer motor de la revolución bolivariana. Y en vez de eso, voy a inventar mi propio país. Si mi propio país! En vista de que Venezuela se encuentra actualmente dividida en rojos rojitos, azules, amarillos, blancos (aunque de estos últimos no creo que queden muchos), y para colmo de males todos quieren un país distinto sin importarles los que sus semejantes deseen y mucho menos el bien común.
A veces insisto no me siento parte de nada, así que, mientras camino por ahí tengo que inventarme mi propio país. En primer lugar mi país se llamaría “Republica unida de Venezuela”, seria un lugar perfecto en el horizonte; en el que podría entrar y salir sin pasaporte. No habría ejército por que no haría falta. En el país que yo quisiera, el presidente seria mudo para no perder el tiempo con palabras vacías de acciones. No se gastarían fortunas en vallas publicitarias ingenuas alusivas al gobierno.
Los niños de mi país tendrían comida segura y a la hora y no les haría falta hurgar entre la basura para poder encontrar un trozo de pan. Utilizarían trozos de cartón en el colegio para manualidades y no como cobijas para pernoctar en la banca de una plaza. Para los infantes de mi país el perico seria un ave de muchos colores y no un polvo para esnifar. Si alguien abusa sexualmente de un niño es mejor que se mantenga a mil millas de distancia de mi país soñado, porque el castigo es la castración sin anestesia y luego la cauterización de la herida. Y si alguien abusa sexualmente a una mujer o a un hombre, si manipula, si hiere o mata a alguien, no hay espacio ni perdón para el dentro de mi tierra inventada.
En la Republica de la Venezuela Unida, “Moral y luces” no solo seria una estrategia enmarcada dentro de un proyecto político, sino un alimento diario al espíritu e imprescindible para sus habitantes. El entorno educativo se le prestaría más atención que al precio del petróleo en el mercado internacional o los resultados de encuestas políticas.
Pero como no existe el país que sueño, tengo que seguir caminando entre vallas publicitarias ingenuas alusivas al gobierno, militares prosélitos a un individuo y no a su patria, policías abusadores, docentes eternamente ausentes de sus aulas, niños que son adultos, adultos que no son nada, violadores que no son condenados, médicos que cobran millones por matarte, idiotas que creen que si no eres rojo, azul o que se yo! No tienes derecho alguno en la sociedad, sacerdotes pedòfilos, compatriotas pacatos que esperan que el gobierno sufrague todas sus necesidades, cosas ajenas a mí…
Para concluir, señores no emulemos la conducta de nuestras generaciones predecesoras ya que para mi, no es digna de imitar, no podemos padecer el mismo vicio del conformismo que ha padecido la sociedad venezolana desde tiempos de la colonia. Me niego a creer que el país que sueño no puede ser Venezuela, puede que sea una utopía pero mientras yo pueda poner mi grano de arena en la construcción de una nueva Venezuela lo haré, haciendo caso omiso a los pacatos que piensan que lo único que pueden hacer algo por el país son los que laboran en el palacio de Miraflores o la asamblea nacional, o los conformistas que piensan que nuestra nación esta totalmente perdida y ya nadie puede hacer nada para frenar la crisis existente.
"Señores, empezad vuestras funciones; yo he terminado las mías".
Simón Bolívar